La peor respuesta

La salida del Rey Emérito, una operación forzada y sin hilvanar entre el Gobierno y la Casa Real, ha puesto en evidencia la torpe maquinaria del Estado en el peor momento posible.

El Muro, para valientes

Un veterano y taimado socialista gijonés, experto en supervivencia política, tenía un consejo para los concejales de su partido que llegaban a la Corporación: “Puedes hacer lo que quieras, menos en El Molinón y en el Muro”. 

Consecuencia del rebaño

En la nueva normalidad, como en la antigua, casi todos los gatos son pardos a partir de medianoche. Así que el Gobierno asturiano ha tenido que prohibir el botellón y amenazar a la hostelería con unas condiciones de apertura más rigurosas. Para muchos jóvenes, el coronavirus no es más que una gripe, mortal solo para los viejos.

Disparar al mensajero

Ni siquiera una pandemia ha terminado con la arraigada costumbre de los políticos de tirotear al mensajero. Una parapeto habitual ante sus propios errores o cuando la realidad, tozuda, contradice sus palabras. La perdigonada al periodista en ese contexto es un recurso habitual

Aprender de los errores

El Gobierno ha creado un fondo de diez mil millones con el que aliviar la situación de empresas estratégicas, un concepto en el que se agrupan aquellas esenciales por lo que producen o imprescindibles por cuánto suponen. La pandemia, que ha demostrado nuestra capacidad de aguante y superado la definición de incertidumbre, ha borrado de un plumazo los principios económicos asumidos por el Estado durante años.

Trabajo, no frivolidad

Asturias avanza hacia la nueva normalidad. Expectante ante los efectos  del paso franco, angustiada por los impactos de la crisis económica y con el anhelo de recuperar su vida, aunque sea con la mascarilla puesta.

Profesores MacGyver

Angus MacGyver fue uno de los personajes de televisión más famosos de los años ochenta por su habilidad para fabricar cualquier artilugio con una navaja suiza y cualquier cosa que encontrara por su mochila, desde un clip a un mechero. Con poco más, los profesores españoles se fueron a casa un día y comenzaron el siguiente a dar clase.